Museo Liniers-Córdoba-Argentina.-
Cuando a los jesuítas se les presentó el problema de abastecer sus multiples Residencias, Colegios, Universidad, Noviciado. etc. crearon estancias en la campiña de Córdoba.
Eran grandes establecimientos rurales, donde tenían cultivos, ganado y fabricación de tejidos de algodón y lana
En 1643, uno de ellos fue la Estancia de Nuestra Señora de Alta Gracia; que incluía la Iglesia, el Colegio,los molinos, un tajamar o dique para abastcerse de agua, obraje y ranchería.
Los padres disponian de herreria, carpinteria, telares, etc.
En sus casi cuatrocientos años, nueve dueños tuvo la Estancia de Alta Gracia, y dio lugar a muchos acontecimientos históricos, entre otros, en 1806 hubo 106 prisioneros ingleses.
En 1810 cuando Don Santiago Liniers termina su mandato como Virrey, adquiere la estancia por la suma de diez mil pesos.
El héroe de la Raconquista solo puede disfrutarla y dedicarse a tareas rurales cinco meses.
Ese mismo año es fusilado en Cabeza de Tigre.
Cuando su último propietario, José Manual Solares, murió, de acuerdo a sus deseos se fracciona la estancia y surge así la Ciudad de Alta Gracia.
Alta Gracia está situada en dirección al sur y a unos 30 kms. de Córdoba.
El Museo está en pleno centro junto al Templo, que es de los más originales y curiosos por su notable arquitectura ya que no tiene los clásicos campanarios al frente, sino una espadaña a un costado atras de la cúpula, con tres campanas.
La residencia con su gran patio cuadrado al lado del templo da lugar al Museo Histórico de la Casa de Virrey Liniers, que tiene dos galerias laterales.
El claustro central con clásica crujía, escalera y frontón.

Hoy el público puede recorrer sus galerias-de boveda de arista-visitando un maravilloso e interesante
Museo que en sus salas alberga antiguos muebles, grandes cuadros, morteros,armas,piedra de moler,imagenes, etc. que nos hablan de su glorioso pasado.
Desde esas sólidas galerias alcanzamos a ver todo un costado de la Iglesia,la cúpula y su veleta, la espadaña, un reloj de sol y sobre todo contemplar los impresionantes muros blancos y las puertas de cada sala.-
En fin, todo esto es un recreo para la vista y no dudamos que a medida que se vayan habilitando nuevas salas nos deleitaremos con otras cosas y se despertará en nosotros el deseo de leer o releer páginas de nuestro pasado, recordando la titánica obra que para aquellos tiempos representó la conquista espiritual hecha por los Jesuítas en Córdoba.-
Este texto, fue proporcionado por la dirección del Museo, y hace unos años iba acompañando por una serie de 60 dipositivas-de las cuales todavía me quedan algunos ejemplares disponibles.
